En este capítulo se
observa el desarrollo que experimento el
sistema escolar en México durante el periodo 1958-1970 y su contexto general,
se analiza la forma en que repercutió el desarrollo educativo en la eficiencia
interna del sistema antes mencionado y el gasto educativo, por último, se
analizan las pautas conforme a las cuales se les distribuyeron las
oportunidades escolares generadas a través de la expansión educativa examinada.
Se entiende por demanda
potencial de escolaridad a la población que se encuentra dentro de los
grupos de edad que en un sistema educativo plenamente normalizado estarían
incluido en los distintos niveles escolares.
En México la población total
creció durante la década de los años sesentas a una tasa geométrica anual,
causada por el fuerte descenso que experimento la tasa de mortalidad, también
la matricula se incrementó sustancialmente. Para determinar el grado en que se
estaba satisfaciendo la demanda escolar en 1970, se recurrió a dos fuentes de
información: el censo de ese año y la estadísticas continuas de la entonces
llamada Secretaria de Industria y Comercio, donde a pesar de sus discrepancias,
se observo que el coeficiente de insatisfacción de la demanda potencial
disminuyo y los déficit de demanda potencial aumentaron en términos absolutos
en todos los niveles, excepto en la educación primaria.
La repercusión de la educación
formal en la movilidad social también está determinada por la eficiencia
interna del sistema escolar, la cual cuenta de los siguientes
indicadores:
- Retención Intracurricular.
- Retención intercurricular..
- Aprobación.
El país en 1959 dedicaba al
sistema escolar 2,424.2 millones de pesos a precios corrientes y 2,503.4
millones a precios de 1960, para 1970, siendo el principal contribuyente del
gasto educativo el Gobierno Federal a través de la Secretariade
Educación Pública (SEP). Las erogaciones que realizaba el
Gobierno eran financiadas por los llamados Ingresos Efectivos Ordinarios de la Ley, compuestos por
impuestos, derechos y aprovechamientos.
La Escolaridad desempeña una
función
de movilidad social si las políticas se basan en: que las oportunidades
de tener acceso al sistema educativo estén distribuidas en forma equitativa
entre todos los estratos sociales y regiones del país, también en que quienes
reciben educación puedan tener acceso a
los mercados de trabajo con muchas probabilidades de obtener una remuneración
por lo menos directamente proporcional a los niveles de escolaridad que hayan
adquirido.
La Equidad o Iniquidad
parte de tres criterios distintos:
- La posición social.
- El grado de urbanización o ruralización de la comunidad de residencia.
- Las características de la región sociogeográficas a que pertenece la comunidad mencionada.
Tanto el estrato social como la escolaridad
alcanzada por los padres de los individuos son factores determinantes de
importancia en la distribución de oportunidades escolares en todos los niveles de
enseñanza. Si la distribución de oportunidades escolares fuera
equitativa, las relaciones entre las distribuciones de oportunidades escolares
de los distintos niveles y el peso relativo que cada estrato social tiene en la
población serian iguales a la unidad.
La eficiencia interna del sistema
escolar puede ser evaluada más correctamente a partir del llamado
coeficiente dinámico de retención que expresa la relación entre los inscritos
en sexto grado y los que se inscribieron en el primer año seis años antes.
En México se instalo el Plan
de Once Años en 1960, la demanda potencial creció más lentamente en las zonas
menos desarrolladas, que en las zonas con mayor grado de modernización.
Los
efectos y repercusiones de la escolaridad se produjeron en el contexto social y
económico más ampliamente, influyo en la posición social de los individuos y en
el desarrollo social de México.
REFERENCIA:
Muñoz
Izquierdo, C. (1996). Cap. II Análisis del papel de
la educación formal en la transmisión intergeneracional de
las desigualdades sociales: el caso de México (1958-1970). En Origen y
consecuencias de las desigualdades educativas. (pp.17-63).
México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
COMENTARIO.
Creo que el periodo de 1958 a 1970, México tenía la
posibilidad de generar igualdad educativa entre sus habitantes, pero por
diversos factores no pudo hacerlo a pesar de todas las ideas que tenias, pero
tal vez no canalizaron los efectos de dichas ideas.
La economía fue algo muy determinante para que alguna
persona en esa época no pudiera iniciar o concluir sus estudios, y sobre todo
para determinar cuál sería su futuro, ya que solo las clases o estratos
sociales catalogados como de la Alta, eran los que podían llegar a tener una educación
superior y así poder obtener mayores
ingresos económicos. Una persona que solo concluía su primaria no podría desempeñar
grandes puestos, y bueno una propuesta del autor es que por la educación que recibía
el individuo fuera retribuido económicamente. Otro factor que le afectaba
directamente era la escolaridad de sus padres, ya que esto dictaminaría el
nivel al cual podrá llegar ese individuo.
Es interesante que la educación también provoque
desigualdad a pesar de que es uno de los aspectos que trata de erradicar y
unificar.
¡Que tal Chema! Fue agradable leer el contenido de tu primera entrada ya que considero si plasmaste lo que a mi parecer es fundamental en este primer capitulo, en tu comentario mencionaste que México tenía la posibilidad de generar igualdad educativa entre sus habitantes, pero por diversos factores no pudo lograrlo, me hubiera gustado que escribieras que factores eran los que tu considerabas eran la causa de tal problema, pero mas adelante comparto la misma idea de que es la economía de la persona la que determina el que esta pueda continuar sus estudios y no solo en esa época si no actualmente tambien lo podemos ver.
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